
Hace poco mas de 6 meses empecé una nueva etapa en mi vida, al decidir venirme a trabajar a Ayacucho por un proyecto de corte social. Algo tal vez inesperado para un economista como yo, que se veía asimismo como un estricto hombre de negocios.
Pero mientras reviso las fotos de mi viaje por Ayacucho, y simultáneamente escucho música que traje de Egipto y Camerún, compruebo que no me equivoqué. Todo lo contrario, estoy cada vez mas listo de seguir explotando esa gran energía que a uno le quema al inicio de cada nueva experiencia, y que por un momento deja de brillar ante lo cotidiano. Pronto pasaré por una linda etapa en la cual asimilaré cada instante que Ayacucho me ha regalado: la gente, los viajes, el Quechua, la comida, las imágenes, mis miedos y decisiones. Es cierto que vivo en mi mismo país, pero el Perú es tan diverso que estar en esta parte de los Andes es como vivir en una atmósfera novedosa y con muchas sorpresas.
Pronto seguiré disfrutando de este asimilar de los viajes. Pronto iré a una gran conferencia internacional, en la que hablaré hasta el cansancio sobre las maravillas de Ayacucho, y seguiré despertando sueños en mas personas como yo que disfrutan el ser nómades, y al mismo tiempo habitantes de un mundo ideal... el que no conoce límites.